Una adolescente holandesa de 17 años, que fue abusada cuando era pequeña y que sentía que ya no podía seguir viviendo, murió por "dejar de comer y beber", tras calificar su vida como un "sufrimiento inaguantable".
Noa Pothoven, de la ciudad de Arnhem, murió el domingo en una habitación de su casa rodeada de sus familiares y amigos, tras decidir su suicidio después que la clínica holandesa Levenseinde (Fin de Vida, en neerlandés) rechazó autorizar la eutanasia. La joven tenía 16 años cuando recurrió a esta clínica para conocer sus posibilidades de poner fin a su vida.
No obstante, los médicos le pidieron que siguiera con el tratamiento psiquiátrico y que esperara hasta que su cerebro estuviera totalmente desarrollado; es decir, a los 21 años de edad.
Los motivos por los que la joven ya no quería seguir viviendo, según declaró ella misma, fueron porque había sido abusada sexualmente en tres ocasiones distintas, la primera de ellas, cuando solo tenía 11 años.
La joven publicó sus intenciones en las redes sociales una semana antes de morir: "Estuve deliberando por un tiempo si debería o no compartir esto, pero decidí hacerlo de todos modos. Tal vez esto sea una sorpresa para algunos, pero mi plan ha estado allí durante mucho tiempo y no se trata de algo impulsivo".
"Iré directo al grano: en un plazo máximo de 10 días, moriré. Después de años de luchar y pelear, francamente estoy agotada. He dejado de beber y comer por un tiempo, y después de muchas discusiones y evaluaciones, decidí acabar con todo, porque mi sufrimiento es insoportable", escribió la adolescente.
De acuerdo con la información del periódico holandés De Gelderlander, los padres de Noa no tenían idea de que su hija se encontraba mal, hasta que un día descubrieron un sobre en su habitación lleno de cartas de despedida.
En una de esas cartas, la joven ahondó en los motivos que la llevaron a tomar la decisión, y que a lo largo de varios años guardó en silencio sin decir ni una palabra a sus familiares.
Según su testimonio, todo empezó a los 11 años, cuando un "amigo" la agredió sexualmente en una fiesta. Un año más tarde, confesó, ocurrió lo mismo en casa de otro adolescente.
También explicó que a los 14 años fue violada por dos hombres en el vecindario de Elderveld, en Arnhem. "Hasta el día de hoy todavía siento sucio mi cuerpo. Mi intimidad ha sido asaltada, y nunca se podrá deshacer", escribió la joven en uno de los textos.
Los medios locales detallaron que en 2018 Noa fue internada en un hospital porque se encontraba muy baja de peso. Los doctores la pusieron en coma y la alimentaron con suero.


